ENFERMEDAD VENOSA CRÓNICA:
VARICES, FLEBITIS Y TROMBOFLEBITIS SUPERFICIAL
El correcto funcionamiento del sistema vascular venoso exige el adecuado desempeño de las válvulas venosas, que direccionan el flujo sanguíneo en sentido centrípeto ascendente hacia el corazón e impiden el reflujo retrógrado. Las alteraciones inflamatorias de la pared venosa y el fracaso del aparato valvular venoso constituyen los mecanismos fundamentales asociados a la enfermedad venosa crónica (EVC), que se define como cualquier anormalidad morfológica o funcional del sistema venoso que se manifiesta mediante signos o síntomas. La EVC más frecuente son las varices, que se definen como dilataciones permanentes de las venas superficiales, típicamente en las piernas, que se producen debido a la disfunción de retorno de la sangre desde las extremidades inferiores hacia el corazón. Las varices suelen tener dos complicaciones frecuentes:
- La flebitis superficial, que se define como la presencia de dolor e inflamación que involucran a una vena superficial en ausencia de trombo.
- La trombosis venosa superficial, que es el proceso que cursa con síntomas de inflamación venosa y trombosis confirmada de las venas. La ecografía doppler permite distinguir la tromboflebitis de la flebitis, confirmando la presencia o la ausencia de trombo dentro de una vena.
La EVC es la enfermedad vascular más frecuente, con un pico de incidencia entre los 40-49 años en mujeres y 70-79 años en hombres. La prevalencia se incrementa con la edad y es más frecuente en mujeres. Los factores de riesgo que se asocian con mayor frecuencia al desarrollo de la EVC son la distribución genética familiar, edad, género, raza, obesidad, sedentarismo, bipedestación prolongada, exposición al calor, uso de hormonas, embarazo y utilización de prendas ajustadas que comprimen el retorno venoso. La EVC está infradiagnosticada e infratratada, porque sólo cuando el paciente refiere alguna molestia o síntoma es cuando acude a la consulta y se le presta atención sanitaria.
Sintomatología
Los síntomas más frecuentes de las varices son:
- Dolor: generalmente es difuso, bilateral y se exacerba con el sedentarismo, bipedestación prolongada y temperaturas elevadas. Los dolores puntuales, generalmente agudos y de intensidad moderada a grave, suelen ser manifestaciones de complicaciones como la trombosis venosa superficial.
- Edema y sensación de pesadez: el edema es blando, no doloroso, deja fóvea y aparece inicialmente a nivel maleolar, pero puede extenderse hasta la rodilla, respetando el pie tras bipedestación prolongada. Ambos síntomas mejoran con la elevación del miembro, la compresión elástica o el tratamiento farmacológico.
- Síntomas de neuropatía venosa: sensaciones de presión, opresión, quemazón, pinchazos, palpitaciones u hormigueos relacionados con el estado inflamatorio de la EVC. Empeoran con el calor, se alivian con el frío y no aumentan al caminar.
- Calambres: que suelen aparecer de noche o ligados al esfuerzo y al calor.
- Alteraciones cutáneas: suele aparecer una hiperpigmentación ocre de la piel por la extravasación y depósito de hemosiderina. Se suele localizar en el tobillo, pero puede extenderse por la pierna y pie. También son frecuentes la aparición de eccema e hipodermitis (endurecimiento de la piel) e incluso, en fases avanzadas, úlceras venosas, que se caracterizan por ser redondeadas y de bordes delimitados con un fondo sucio, con mayas de fibrina y tejido de granulación y difíciles de cicatrizar.
Clasificación
A nivel práctico, las varices se clasifican en función de su tamaño, apariencia y los síntomas que causan en cuatro grados:
- Grado I (telangiectasias o arañas vasculares): Pequeñas venas dilatadas, de color rojo o azul, que pueden tener forma de tela de araña.
- Grado II (venas varicosas): Venas más grandes y visibles, que pueden causar dolor, calambres, picor o pesadez en las piernas.
- Grado III (inflamación venosa y edema): Las venas están aún más dilatadas, causando dolor, hinchazón y cambios de color en la piel.
- Grado IV (complicaciones severas): Aparición de úlceras, eczema, etc.