DOLOR DENTAL Y OROFACIAL
La mayor parte de las consultas odontológicas están relacionadas con algún tipo de dolor que afecta a estructuras dentarias, óseas, periodontales y mucosas provocadas por traumatismos, lesiones químicas o infecciosas. Todas estas estructuras están inervadas a nivel sensitivo por el nervio trigémino a través de sus ramas maxilar y mandibular, y se caracterizan por tener una gran cantidad de receptores sensitivos y del dolor profusamente distribuidos en todos los tejidos orales y en la piel de la cara, labios, lengua y mucosa nasal. Cualquier lesión inflamatoria va a estimular a los numerosos nociceptores provocando un dolor cuya intensidad será mayor si se ven afectadas las estructuras dentarias y óseas, que, al ser cavidades inextensibles, la inflamación que se produce aumenta la presión sobre los nociceptores sobreestimulando la percepción de dolor y provocando hiperalgesia, alodinia y dolores reflejos en las zonas adyacentes inervadas por las mismas ramas nerviosas sensitivas. Los tipos de dolor más frecuentes a nivel orofacial son:
- Odontalgias: La pulpa dental está densamente inervada por nociceptores y la atrición, abrasión o erosión de la dentina producida por las caries, fisuras o fracturas dentales, procesos infecciosos, o lesiones derivadas de una enfermedad periodontal o intervención quirúrgica (endodoncia, colocación de implantes, extracción dental o curetajes), provocan un dolor agudo de intensidad moderada a grave. Si no se trata inmediatamente del dolor dental tenderá a provocar fenómenos de sensibilización central de tipo neuropático con hiperestesia dentaria, que se hace más evidente al contacto con los alimentos fríos, calientes, dulces o ácidos y hasta con el mismo aire que se inspira.
- Periodontitis: El periodonto son los tejidos que rodean y sustentan los dientes, como el cemento (tejido fibroso especializado semejante al hueso que cubre las raíces anatómicas del diente y que sirve de área de fijación del diente a las estructuras circundantes), el ligamento periodontal, el alveolo maxilar y la mucosa de las encías. Su inflamación provoca un dolor intenso, lancinante, continuo, bien localizado, que aumenta a la percusión (incluso el paciente evita la oclusión para que no se produzca el contacto con el diente antagonista). Las ulceraciones de la mucosa dental (estomatitis aftosa) o los traumas periodontales provocados por desajustes oclusales también producen dolor, trismo y disfunción de la articulación temporomandibular. Por último, las lesiones gingivales ulcerativas producen un intenso dolor agudo que aumenta su gravedad si se produce afección ósea (periodontitis ulcerativa necrotizante).
- Disfunciones de la articulación temporomandibular: Provocan un dolor intenso muscular y articular que afecta a los músculos masticatorios y estructuras adyacentes produciendo un dolor miofascial con la aparición de puntos gatillo sobre músculos faciales y trismo en los maseteros (músculos masticatorios).