DOLOR MENSTRUAL (DISMENORREA)
La dismenorrea primaria o dolor menstrual es una afección muy común en mujeres en edad reproductiva que se caracteriza por la existencia de dolor pélvico durante el ciclo menstrual en ausencia de una causa identificable. Suele comenzar de 6 a 24 meses después de la menarquia y disminuye tras el primer parto. El dolor menstrual suele ser de intensidad leve a moderada, de tipo cólico y se localiza en la zona pélvica y lumbosacra, pero puede irradiarse a la cara antero interna de los muslos y al hipogastrio. Puede comenzar premenstrualmente (uno o dos días antes de la regla) u horas antes del sangrado vaginal visible. Es más intenso el primer día de la regla, cuando el sangrado inicial es escaso, disminuyendo posteriormente conforme aumenta éste hasta desaparecer como máximo a los dos o tres días. Junto al dolor suelen aparecer otros síntomas extragenitales acompañantes como astenia, náuseas y vómitos, diarreas, modificaciones miccionales, cefaleas y migrañas. En términos generales se puede decir que un 52% de las mujeres en edad postpuberal padece dismenorrea y que aproximadamente el 10% tienen dolor y síntomas incapacitantes de 1 a 3 días de cada mes, representando una causa importante de absentismo escolar o laboral que en algunos países tiene cobertura por la prestación de incapacidad temporal para conciliar el derecho a la salud con el empleo.
Existen también la dismenorrea secundaria, que tiene unas características sintomáticas durante la menstruación muy similares, pero está causada por alguna patología pélvica o uterina como endometriosis, fibromas, adenomiosis, infecciones etc.
FISIOPATOLOGÍA
La dismenorrea primaria generalmente comienza cuando se establecen en la adolescencia los ciclos ovulatorios y está provocada por la excesiva liberación de prostaglandinas asociadas al momento del desprendimiento del endometrio, que se produce como resultado de la disminución de los niveles de progesterona al final de la fase lútea. El aumento de prostaglandinas favorece la contractilidad del útero y miometrio, produciendo vasoconstricción y pequeñas contracciones espásticas del útero que aumentan la excitabilidad de las fibras sensitivas nociceptivas.
DIAGNÓSTICO
En las pacientes más jóvenes no sexualmente activas, si la sintomatología es descriptiva de dismenorrea primaria y no existe evidencia de otros síntomas asociados a infección, sangrado anormal o de localización unilateral, el diagnóstico es evidente. No obstante, cuando el inicio de la dismenorrea se produce en mujeres adultas y en el examen pélvico se observa un agrandamiento uterino, masa pélvica, desplazamiento o desviación del cuello uterino, nodularidad en el tabique rectovaginal o la existencia de una sensibilidad uterina o cervical no asociada con la menstruación, hay que buscar una causa de dismenorrea secundaria con pruebas ecográficas pélvicas y abdominales, analíticas hormonales y descartar infecciones.