SÍNDROME DEL INTESTINO IRRITABLE (SII)
DEFINICIÓN Y CLASIFICACIÓN DEL SII
Se define el Síndrome del Intestino Irritable SII por la presencia de dolor abdominal recurrente asociado a alteraciones del ritmo y consistencia deposicional en ausencia de patología orgánica que lo justifique. De acuerdo a los criterios de Roma IV, el SII se define y diagnostica por la presencia de dolor abdominal recurrente, que debe estar presente al menos un día a la semana, con dos o más de las siguientes características:
- Se asocia a la defecación.
- Relacionado con un cambio en la frecuencia de las deposiciones. El SII se divide, de acuerdo al tipo de alteración del hábito deposicional predominante, en SII con estreñimiento (SII-E) y SII con diarrea (SII-D); cuando se combinan ambos trastornos, estreñimiento y diarrea, se habla de SII de tipo mixto y SII de tipo indeterminado cuando el patrón de las deposiciones es intermedio y no puede clasificarse como diarrea ni estreñimiento
- Relacionado con un cambio en la consistencia de las deposiciones, o blandas o duras, siguiendo la escala de Bristol.
Para diagnosticar el SII, los síntomas esenciales que lo definen (dolor y los trastornos del ritmo o consistencia asociados a la defecación), deben estar presentes durante los últimos tres meses y haber comenzado un mínimo de seis meses antes del diagnóstico.
EPIDEMIOLOGÍA Y FISIOPATOLOGÍA
El síndrome de intestino irritable (SII) es el trastorno funcional digestivo más frecuente con una prevalencia doble a cuádruple en mujeres frente a hombres. Los síntomas suelen instaurarse gradualmente a finales de la adolescencia o principios de la edad adulta, incrementándose su prevalencia hasta llegar a los 45-60 años y no se han encontrado diferencias entre razas.
Su fisiopatología no está totalmente dilucidada y los factores fisiopatológicos más importantes son alteraciones de la motilidad gastrointestinal y sensibilidad visceral. Actualmente, se explica el SII como una disfunción del eje intestino-cerebro, condicionado por la susceptibilidad genética, factores fisiológicos y psicológicos, variables medioambientales y mecanismos individuales de afrontamiento. El sistema nervioso entérico (SNE) y el sistema nervioso central (SNC) se integran y comunican a través del sistema nervioso autónomo (SNA) y del eje hipotálamo-hipófisis-intestino de un modo bidireccional, de tal manera que factores de estrés nervioso o intestinal producen una desregulación que origina alteraciones de la motilidad, hipersensibilidad visceral, disfunción del sistema inmune, alteración de la función de barrera, aumento de la permeabilidad de la mucosa intestinal y alteración de la composición de la microbiota intestinal. Por estas razones, los pacientes con SII también tienen otros síntomas digestivos comunes a muchos trastornos funcionales digestivos como la distensión o hinchazón abdominal, reflujo gastroesofágico o dispepsia funcional. A nivel extradigestivo, también es habitual la asociación del SII con fibromialgia, síndrome de fatiga crónica, cistitis intersticial, cefalea tensional, ansiedad y depresión, etc.
DIAGNÓSTICO
La gravedad del SII depende de la intensidad de los síntomas que padece el paciente y de diversos factores biopsicosociales: asociación de síntomas gastrointestinales y extraintestinales, grado de afectación de la calidad de vida, formas de hiperpercepción intestinal y alteraciones del comportamiento. Adicionalmente, dado que existen múltiples subtipos de presentación clínica del SII, el proceso diagnóstico se basa en descartar la existencia de una patología orgánica. Es decir, si se cumplen los criterios que definen el SII y no existen signos y síntomas que evidencien una patología orgánica (asociación con fiebre, anemia, pérdida de peso no intencionada, presencia de sangre en heces) ni historia familiar de cáncer colorrectal, enfermedad inflamatoria intestinal, intolerancia a la lactosa o celiaquía, se considera que es SII.